Vivir en pareja está muy romantizado y es más complicado de lo que una puede imaginar.
Vivir en pareja es pensar constante en la otra persona, es saber que no puedes hacer todo lo que se te reinche el huevo, es intentar negociar prácticamente todo lo que gira alrededor del hogar.
Al ser un espacio que se comparte es a veces sentir que ese lugar no es totalmente tuyo y por ello, considero, que una tiene que madurar para no hacer berrinches cada vez que no se hacen las cosas tal cual como nos gustaría que sucedieran.
No sé si es una característica del hombre, porque ya van varias mujeres que me confirman el dato, es que en cuanto a limpieza al hombre le vale bastante el estado de higiene del hogar, que puede pasar varias semanas sin lavar las sábanas, el baño u otros espacios que, a mi en lo personal, son súper importantes de limpiarlos constantemente. O también que pueden dejar un reguero de ropa por aquí y por allá y no les van a molestar en lo absoluto.
Claro que no todo es malo, si por algo la gente seguimos viviendo en pareja. Las ventajas son la compañía, el apapacho constante, el dormir de cucharita, el que no solo se comparte lo gacho sino también lo bonito, que se construye algo nuevo desde el amor, que está a tu lado tu confidente como si también vivieras con tu mejor amigx que sabes que le puedes contar todo lo que quieres sin ser juzgada, regresar a casa y que encuentres a tu pareja después de un día pesado es paz y plenitud.