Tesis, servicio social, tráfico, ¿Cuántas materias me quedan!?... son tantas las cosas que hay que hacer. Simplemente parece que una avalancha de obligaciones viene sobre mi, un gran alud de cambios y de decisiones que debo hacer y no sé realmente si quiero hacerlas. Además, no dejo de pensar en la vida independiente, relajada y de gran crecimiento personal y social que vivi en el semestre pasado. Sin duda, hoy es un día difícil, tal como ayer y seguramente será mañana. ¡Qué pesadez!
Sin embargo es una realizad que el punto donde estoy hoy no es el principio del camino. He dado tantos pasos que parecen tan pequeños e insignificantes en su individualidad que no me he dado cuenta que he recorrido un camino tan largo que me ha llevado al otro lado del mundo y de vuelta; y tan rápido que ha pasado sin darme cuenta realmente que han sido 22 años. Creo que cada día es un paso y la clave para poder resolver esta ola gigantesca de cambios es simplemente no dejarse de mover y dar un paso cada día.
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