Tenemos el privilegio (o condena) de vivir en una de las ciudades más grandes del mundo. Sólo por esta definición existe una ilimitada oferta de actividades sociales y culturales que no requieren más allá de una tarde y el equivalente a la recarga de la tarjeta del metro. Es importante claro está tener una perspectiva positiva y de optimismo para disfrutar al máximo el "Turismo en Casa". Más allá de lamentarse por las grandes distancias que hay que recorrer, hay que tomarlo como el equivalente de un viaje en carretera. En lugar de quejarse de la gran cantidad de personas que coexistimos en la ciudad, es buena oportunidad para observar la diversidad de subculturas con las que compartimos este pedazo de tierra.
En fin, una simple visita al Zócalo, o hasta más espiritualmente la Basílica puede convertirse en todo un safari urbano en donde es posible coleccionar miles de estampas diferentes que ofrece esta gran ciudad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario