Últimamente he convertido mis sueños en un recuerdo, no en el plano de recordar lo que soñé sino de recordar lo que viví, de modo que hay historias en mi mente que no sé si en verdad pasaron o las soñé, y cuándo estoy a punto de decirle a alguien que hace poco lo vi por tal o cual lugar, caigo en la cuenta de que es imposible, pues nunca estuve ahí.
Entonces me asombro de cómo he podido convertir mis sueños en un recuerdo, de la similitud entre el sueño y el recuerdo, y de lo parecidos que son a "la vida real"; veo toda esta fantasía y me confundo. La explicación que le doy a esto, es que sigo siendo una adolescente, o que el stress de la vida cotidiana me está volviendo loca jeje.
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